Historias de aquí

Los riesgos del consumo de alcohol en Setenil

El consumo de alcohol entre los adolescentes españoles ha aumentado notablemente: casi 9 puntos porcentuales en los dos últimos años, sobre todo entre los jóvenes de 14 y 15 años. Estos datos se recogen en la Encuesta Escolar sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Secundaria, presentada este miércoles por el Plan Nacional sobre Drogas.

El consumo de alcohol entre los adolescentes españoles ha aumentado notablemente: casi 9 puntos porcentuales en los dos últimos años, sobre todo entre los jóvenes de 14 y 15 años. Estos datos se recogen en la Encuesta Escolar sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Secundaria, presentada este miércoles por el Plan Nacional sobre Drogas.

“Tres cervezas es para empezar a beber”… “Tres o cuatro cacharros no es para tanto, si ya se sale entonces sí, diez, doce…” Estos son algunos testimonios de adolescentes de Setenil que evidencian una realidad que no siempre se quiere ver: el consumo de ciertas drogas (fundamentalmente alcohol y cannabis) entre la población adolescente y joven ha pasado a percibirse como una conducta “normal”, incluso por parte de los adultos. Así lo pone de manifiesto una encuesta realizada en el mes de mayo en Setenil, cuyas conclusiones nos cuenta Ana María Romero Benítez, y el prestigioso sicólogo Antonio García Patiño (experto en adicciones y miembro de ARDE, asociación de drogodependencias de Ronda y la Comarca) que este jueves 6 de marzo da una conferencia a las 17’30 en el salón de plenos del ayuntamiento organizada por “Ciudad ante las drogas”. ¿Qué hacer si mi hij@ consume? Aquí están algunas de las respuestas. PEDRO ANDRADES

Alcohol y adolescentes en Setenil

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Encuesta sobre consumo de alcohol y otras sustancias adictivas realizada en Setenil en mayo de 2013

ANA MARI ROMERO
Asistente social
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 El consumo de ciertas drogas (fundamentalmente alcohol y cannabis) entre la población adolescente y joven ha pasado a percibirse como una conducta “normal”, incluso por parte de los adultos. Una actitud que facilita la aceptación social de estos comportamientos, lo que indirectamente incrementa la probabilidad de que se produzca esa conducta. Ello, a pesar de tratarse de una conducta prohibida, que puede afectar gravemente al adecuado desarrollo físico y emocional de los adolescentes.

Esta percepción “normalizada” de las drogas influye en los hábitos de consumo de los adolescentes, provocando la reducción del riesgo asociado a su uso y favoreciendo su consumo. En cierto modo es lógico que los adolescentes piensen que “no será tan malo beber alcohol o fumarse un canuto de hachís o marihuana cuando lo hace tanta gente”. Sobre todo cuando no perciben en su entorno social próximo (padres, profesores, etc.) una excesiva alarma ante estas conductas.

Numerosos padres muestran una actitud que oscila entre la indiferencia y la resignación ante los consumos de drogas por parte de los adolescentes, aceptándolos como algo inevitable. Esto es así, en parte, porque, aunque tiende a vincularse las drogas con los jóvenes, lo cierto es que ni los consumos son exclusivos de los sectores juveniles, ni sus pautas de uso sustancialmente diferentes a las de los adultos, puesto que con frecuencia éstas les han sido trasmitidas por los adultos a los jóvenes de forma consciente o inconsciente, a través de sus estilos de vida, valores sociales de referencia o modos de ocupación del ocio. ¿Acaso no consumen los adultos bebidas alcohólicas los fines de semana y no ocupa el alcohol un lugar destacado en sus relaciones sociales?

ALCOHOL-CONSUMOLa contradicción existente entre la norma social, que impide el consumo de drogas a los menores, y la norma tácita, que acepta, tolera y, en ocasiones, promueve los consumos, tiene un efecto potenciador del consumo: convierte el consumo de drogas en un modelo cultural de referencia y lanza el mensaje de que las normas sociales pueden ser fácilmente contravenidas. El consumo de alcohol entre los menores ejemplifica este proceso, pese a estar legalmente prohibido es una conducta que han mantenido en alguna ocasión la mayoría de los adolescentes, ante la connivencia tácita de una sociedad incapaz de poner en marcha medidas que garanticen el cumplimiento de esta norma.

La normalización social del consumo de drogas entre los jóvenes ha logrado que estas sustancias superen la barrera de lo marginal, para convertirse en una conducta cotidiana, identificada básicamente con los espacios de ocio juvenil. La percepción que los adolescentes tienen de los riesgos asociados a determinadas conductas que tienen lugar en los contextos de ocio es relativamente baja, debido a dos factores fundamentales:

➽El consumo de alcohol u otras drogas en estos espacios contribuye precisamente a distorsionar la evaluación de los riesgos.

➽La compañía de los amigos proporciona una seguridad subjetiva, la sensación de contar con su protección frente a eventuales riesgos e imprevistos.

La Organización Mundial de la Salud considera que cualquier consumo de alcohol o de otras drogas realizado por un menor de edad constituye una conducta de riesgo, con independencia de la cantidad consumida o de la frecuencia de los consumos. Pero además del riesgo genérico que implica consumir cualquier droga siendo menor de edad, los adolescentes que consumen estas sustancias están expuestos a otros riesgos:

➽Exposición a episodios de intoxicación aguda por ingesta desmedida de alcohol o consumo de otras drogas, que pueden derivar en comas etílicos o reacciones adversas (sobredosis).

➽Mayor probabilidad de sufrir accidentes de tráfico (que pueden tener graves consecuencias en forma de lesiones, discapacidad y muertes prematuras).

➽Incremento de la probabilidad de embarazos no deseados y de contagio de enfermedades infecciosas debido a prácticas sexuales sin protección.

➽Implicación en episodios de violencia no buscados.

➽Incremento de la probabilidad de desarrollar problemas de adicción a estas sustancias a medio o largo plazo.

➽Incremento de la probabilidad de sufrir problemas de salud y dificultades en el desarrollo físico, intelectual y afectivo.

Una primera lectura de las actividades que realizan los adolescentes en el tiempo de ocio del fin de semana podría hacernos pensar que los padres se sienten a gusto con la forma en que sus hijos ocupan su tiempo libre. Nada más lejos de la realidad. El hecho de que sus hijos estén por la calle, fuera de su control o el de otros adultos responsables, les produce habitualmente desagrado e inseguridad, conscientes de los riesgos que supone este tipo de situaciones. La imagen que mejor resume la actitud paterna ante el ocio nocturno del fin de semana es la de unos padres en vela o con problemas para conciliar el sueño, que no consiguen tranquilizarse hasta que comprueban que sus hijos o hijas vuelven a casa en buen estado.

74475_alcoholismo_jovenesPadres e hijos mantienen diferentes posiciones y actitudes frente al ocio. Mientras que los padres destacan en el ocio las oportunidades que brinda para que sus hijos sigan formándose y aprendiendo cosas útiles para la vida adulta, que favorezcan su desarrollo físico, intelectual y emocional, los adolescentes lo perciben como un espacio de encuentro y relación con los iguales. Por este motivo, la gestión del ocio en el fin de semana suele ser fuente habitual de conflictos entre padres e hijos.

Lo sorprendente de la actual situación es como estas discrepancias en torno al ocio se resuelven en muchos casos con la imposición de las expectativas de los hijos (véase la frecuencia de las salidas nocturnas y la hora de regreso a casa en los fines de semana). Dicho de otro modo, los padres acaban resignándose a que sus hijos adolescentes acaben saliendo de madrugada a pesar de que no les parece adecuado o conveniente que lo hagan.

La cuestión es la siguiente: si los padres viven mayoritariamente con desagrado e inseguridad la forma en que sus hijos ocupan el ocio en las noches del fin de semana y les gustaría que participaran en actividades de ocio organizadas, ¿cómo es posible que casi la mitad de los adolescentes contravengan esta pretensión?

La respuesta a esta cuestión se relaciona con:

➽Las presiones e influencias que los padres reciben del entorno, que les fuerza a ser “modernos” y aceptar lo que se supone que son dinámicas o modas de las que deben participar los adolescentes (a pesar de no compartirlas).

➽Las dificultades de los padres, debido a su falta de formación, para afrontar el reto de ayudar a que sus hijos realicen actividades de ocio organizadas (deportivas, culturales, etc.), alterativas al consumo de alcohol u otras drogas.

➽Las propias contradicciones de los padres, que no pueden exigir a sus hijos que organicen sus actividades de ocio para obtener experiencias enriquecedoras y útiles, mientras que ellos se limitan a ver la televisión o a ir de bares.

¿Qué demandas formulan los adolescentes en relación con el ocio?

El sector del ocio nocturno y la industria alcoholera han impuesto un modelo de ocio a los jóvenes al que no resulta fácil sustraerse. Aunque los adolescentes no suelen reconocerlo de forma expresa, empeñados en demostrar su autonomía e independencia, lo cierto es que se ven forzados a ajustarse a una oferta de ocio mercantilizado, que muchas veces les provoca una sensación de rutina y aburrimiento. Cada vez más adolescentes y jóvenes rechazan esta forma de ocio impuesto, reclamando  alternativas que propicien un ocio menos pautado, más flexible, que se ajuste a sus necesidades y que no responda a intereses estrictamente económicos.

La principal demanda que los adolescentes trasladan en materia de ocio es la de contar con espacios públicos adecuadamente acondicionados y de acceso gratuito, que les permitan estar y encontrarse con otros adolescentes y en los que puedan desarrollar actividades de tipo musical o artístico. Unas demandas que no difieren en lo sustancial de las de los padres, que piden a las instituciones que ofrezcan recursos y espacios de reunión para sus hijos, así como la puesta en marcha de alternativas de ocio.

imgresEl reto que se plantea es el de compaginar las necesidades que los adolescentes tienen de desconectarse de sus actividades rutinarias y de relacionarse con sus iguales en el tiempo de ocio (algo positivo en sí mismo) y la de unos padres que desean que estas necesidades se realicen en contextos  mínimamente organizados que propicien una cierta supervisión de lo que hacen sus hijos. Precisamente las actividades de ocio organizado tienen distintas ventajas, entre ellas las de posibilitar un cierto control paterno y el permitir seleccionar actividades de tipo saludable.

Estos son algunos aspectos que los padres deben tener en cuenta a la hora de ayudar a sus hijos a mantener unos patrones de ocupación del ocio saludables:

a. Los adolescentes tienen necesidad de relacionarse con sus iguales y precisan espacios para ello.

Ello no significa que estos espacios deben ser los bares o la propia calle, o que estas relaciones deban tener lugar en las noches o las madrugadas del fin de semana.

b. Los padres tienen la responsabilidad de supervisar las actividades que sus hijos adolescentes realizan fuera de casa, sobre todo teniendo en cuenta los riesgos que suponen algunas de las actividades que realizan en estos espacios.

Supervisar significa interesarse por lo que piensan hacer, con los amigos/as con las que van a salir y por los horarios de estas actividades.

c. Corresponde a los padres establecer normas precisas respecto a las salidas de sus hijos. Educar implica, entre otros cometidos, establecer normas y límites. Estas normas deben regular la frecuencia de las salidas y el horario de regreso a casa, debiendo ajustarse a la edad y al grado de madurez y responsabilidad de los hijos, de modo que a medida que los hijos sean más maduros y responsables las mismas deberán flexibilizarse. Se sugiere tener en cuenta el comportamiento general de los hijos (su marcha en los estudios, el cumplimiento de los horarios fijados, la responsabilidad en las tareas de la casa, etc.) para ajustar dichos horarios, “premiando” aquellas conductas que sean merecedoras de refuerzo.

d. Los padres deben procurar sustraerse de las presiones del entorno y establecer unos límites horarios razonables, adaptados a las circunstancias de sus hijos. No existe ninguna razón que justifique que los adolescentes, en especial los de menor edad, estén en la calle a altas horas de la noche. Como tampoco hay razón alguna para que las actividades de ocio de carácter social tengan que desarrollarse imperativamente en las madrugadas de los fines de semana. Los padres no pueden dejarse arrastrar por los mensajes interesados de la industria del ocio nocturno, de los fabricantes y distribuidores de bebidas alcohólicas, de la publicidad y los medios de comunicación, empeñados en presentar como normal conductas que no lo son: ¿qué tiene de normal que un chico o una chica de 14 años esté de madrugada en la calle?

e. Los padres tampoco deben dejarse manipular por sus hijos. Afirmaciones del tipo “todo el mundo sale menos yo” o “siempre tengo que ser el primero o la primera en volver a casa”, además de falsas, son parte de una estrategia de negociación interesada de los hijos para ampliar su autonomía. El ocio es muy importante para el desarrollo de sus hijos y mal utilizado puede implicar graves riesgos, como para plegarse sin más a los deseos de sus hijos.

f. Una adecuada programación y organización del ocio resulta esencial para evitar que sus hijos consuman alcohol u otras drogas y es su responsabilidad ayudarles a planificar las actividades que les gustaría realizar y facilitar su realización.

A falta de actividades de ocio organizadas es probable que sus hijos se dejen llevar por la inercia y recurran a actividades relacionadas con el consumo de drogas (hacer botellón o ir a bares), que no requieren esfuerzo ni preparación previa.

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Un estilo de vida adictivo

ANTONIO GARCÍA PATIÑO
Sicólogo


sicologo

 

Antes de entrar a describir, someramente, lo que yo conozco de las conductas de consumo de sustancias adictivas y comportamientos asociados a ellas en Setenil, quiero expresar mi agradecimiento a las gentes de este entrañable pueblo por la acogida que siempre me han dado, por la amabilidad y el cariño con el que siempre he sido y soy tratado. Con algunas de estas personas he desarrollado vínculos de amistad.

La juventud de Setenil, en su relación con el consumo de sustancias, no difiere mucho de la de otros pueblos colindantes y, por generalización, de la de los demás pueblos de la Comarca de Ronda. Incluso, si se me permite, unos a otros se han contaminado en actitudes y conductas de consumo, que en otros tiempos eran diferenciadas hasta en las sustancias consumidas, pudiendo hacer referencia a un pueblo u otro y al consumo de una determinada droga. Pues bien, actualmente podemos decir que existen unas características de consumo compartidas, así como el predominio de unas sustancias sobre otras en todos los pueblos.

En otras páginas, y en otros eventos, he dejado testimonio de cómo, bajo mi criterio, se ha ido conduciendo a nuestra población juvenil actual, jóvenes y no tan jóvenes, a desarrollar una forma de estar en el mundo, un estilo de vida, e, incluso, una “forma de ser” en esta sociedad.

El estilo al que hago referencia, y que ya reflejé en otros escritos, son momentos sociales, “estilos actuales, de los excesos, de los abusos, de la falta de límites o de límites difusos, el descontrol, la huida hacia delante, el todo vale,…, lleva, no sólo a los jóvenes sino también a los adultos, los aboca a un precipicio conductual, a un laberinto sin retorno,… el momento dirige la acción, la satisfacción del instante es la motivación” (García Patiño, 2008).

Este estilo estaría caracterizado por:

-El consumo rápido, “beber deprisa en Setenil es una costumbre”, palabras de un joven. El patrón de consumo en forma de atracón, “tres cervezas es para empezar a beber”, palabras de otros jóvenes; o esta otra, “tres o cuatro cacharros no es para tanto, si ya se sale entonces sí, diez, doce,…”, etc.

-El policonsumo: el consumo de varias sustancias al mismo tiempo. Con el deterioro progresivo rápido que esto significa y los riesgos para la salud que conlleva.

-Actitudes y conductas asociadas a los consumos aparentemente insignificantes, “pegar céntimos en los grifos de cerveza”…

-El divertimento totalmente solapado al consumo, usos y abusos.

-La no existencia de una percepción subjetiva del riesgo en los consumos, ya sean de alcohol o de otras sustancias.

-No se tiene conciencia del riesgo no ya sólo de desarrollar una adicción sino de las consecuencias tanto personales como familiares y sociales asociadas a las conductas de consumo.

-La tolerancia social ante los consumos de ciertas sustancias.

-La habituación adictiva, etc.

Las características señaladas, y otras más, nos llevaría a un estilo de vida adictivo, que está corroyendo (bajo mi parecer ya los ha movido) los cimientos de esta sociedad asentada en la cultura de consumo sin satisfacción.

Si la sociedad, desde distintos niveles y áreas de influencia, tolera, estimula, propaga comportamientos y actitudes proadictivos, debe ser esa misma sociedad la que habilite respuestas a estos excesos devoradores de sustancias, modas, usos y tiempos, en los que la persona no deja de ser una marioneta y un útil dentro de la adicción.

En estas respuestas se sitúan la actitud de un grupo de personas y entidades de Setenil que no quieren permanecer impasibles, mirando cómo se destruye una parte de la juventud y de la población adulta de Setenil. Como podemos leer, “habrá que defender el derecho a la salud de los menores, que nunca puede ser manipulada por el mercado ni por los políticos y profesionales que están a su disposición” (A. Vega y otros, 2013), y en esta línea se sitúan aquellos que se mueven por defender lo que les pertenece, el derecho a ser libres en la decisión y no esclavos de las dependencias.

Han desarrollado, además, una conciencia preventiva y se mueven en el convencimiento de que “la prevención de las conductas adictivas en el ámbito familiar requiere que los padres se encarguen de la educación de sus hijos, es decir que les enseñen a vivir sanamente…” (A. Vallés Llorente y otros, 2013)

He de manifestar, para acabar y haciendo honor a la verdad, mi reconocimiento más profundo, a esa conciencia de realidad que mantienen muchas personas de este pueblo, generando un gran interés para aprender y dar una respuesta lo más ajustada posible a las problemáticas de consumo y saber adecuar unas actitudes y unos comportamientos a los interrogantes que presentan jóvenes, muchas veces perdidos ante la tormenta de necesidades vacías que continuamente sufren e, incluso, llegan a hacer suyas.

A todas las personas con las que he compartido y comparto preocupaciones, espacios, tiempos y búsqueda de soluciones, gracias y adelante.


Aumenta el consumo de alcohol entre los adolecentes. Vídeo emitido por Canal Sur TV

3 pensamientos en “Los riesgos del consumo de alcohol en Setenil

  1. Hola este estenso analisis del alcohol , esta muy bien yo que tengo dos hijos , uno chico y otra chica se por esperencia que en la adolescencia todo vale , para destruir sus vidas y las de los padres , por muy bien educados que esten cuando salen a volar solos , pues ellos se enredan o los enredan y por supuesto hay gracias a Dios muchos con la cabeza muy bien amueblada y entienden lo que es una copa para los de mi epoca era disfrutar de ella y para la malloria no les vale una copa comfunde una copa o dos con botellon y coger una cogorza sea de lo que sea , yo que vivo en la costa se bien lo que son estas corridas , de echo nos traen adolescentes del estranjero para eso explotarlos con alchol y drogas, antes habia una fiesta y cuando se pasaban debolvian era desagradable pero sano ahora no debuelve nadie y eso si que es preocupante aqui ya hace bastantes años se empieza a utilizar unas pastillas que normalmente te las recetan en el hospital cuando vas con un coma etilico , pues bien siempre estan al alcance de los jovenes , se las toman sin presquicion medica y no olvidemos que las medecinas deven ser recetadas , pero les da igual son jovenes .Yo me siento joven y se que una , dos copas me encanta disfrutar como de un vino bueno , pero ellos no pueden saberlo ,primero si en casa no hay una base , luego la madurez de cada uno y luego el control del dinero que se les dan para divertirse y luego las compañias y el aparentar que ya son mallores y si los papas tienen el bolsillo suelto pues siempre habra alguien interesado en su dinero que es lo unico que les importa a los empresarios y se saltan las normas la diversion ya no es diversion si no vas como un zombi , las normas deven empezar a cumplirse desde casa y en los establecimientos y la ley mano dura , ni adolescenctes saben lo que es disfrutar un buen vino o una copa por que no le importa . Esta sociedad que solo se rije por hacer dinero, claro este punto de vista es solo mio y no todos deven de aprovar , saludos , alegna .

  2. Buenísima la explicación de lo que por desgracia esta sucediendo en el día a día en nuestra sociedad y como dice el refrán Dios nos libre. Sobre el alcohol lo que empieza siendo risas y cachondeo y gracias a la larga termina en lamentos y llantos. El 90% de los divorcios, accidentes de trafico, entradas a la cárcel, peleas y un largo etcétera esta detrás la destructora implacable que es la señor alcohol. También no solo destruye a la persona que lo consume, sino que también a los que los rodean.
    El puñetero Alcohol mata al año a más de 10.000 personas estando por tal en el primer lugar de todas las drogas existentes incluido más que la heroína, en el 99% de los casos de drogas que se dan en nuestra sociedad su origen o inicio empezó con el alcohol.
    A mi punto de vista se empieza a tener un problema serio con el alcohol cuando se bebe no por disfrute es decir cuando se bebe buscando los efecto del mismo y es entonces cuando empieza el calvario en la casa que toque, el alcohol esta para beberlo pero con mucha moderación y se debería incluir en nuestra sociedad como un curso especial o especiales que desde pequeño se de a conocer que el alcohol no es algo normal y natural y que por tal hay que beberlo por fuerza , sino que se debería de advertir que es una potente droga y por tal hay que educar a la sociedad para ella y su consumo debe ser muy moderado ya que esta droga te conlleva a otras.
    Y bueno, yo admiro muchísimo la labor que esta haciendo Ana Mari Romero a la cual hay que apoyar al máximo ya que esto es una de las cosas mas seria e importante que existen, yo se algo del tema e incluso tengo cursos hechos de monitor para tal fin implantados a mi persona por Don Antonio el cual conozco personalmente, en definitiva una lucha que entre todos debemos poner de nuestra parte para que nadie de nuestras juventudes caigan en ese oscuro pozo.
    Saludos.

  3. interesante artículo de Ana Mari y muy actual. En cierto modo, yo que no soy ni mucho menos uno de estos jóvenes, me veo reflejado en algunos comportamientos relativos al consumo de alcohol cuando era un chaval. Creo que por aquellos entonces había menos información que hoy día.

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