Historias de aquí

El Paseo del Río, una revolución urbanística en Setenil

Las Cabrerizas, vista desde el Paseo del Río construído bajo el edificio todavía cerrado del aparcamiento. Foto: ÁNGEL MEDINA LAÍN

Las Cabrerizas, vista desde el Paseo del Río construído bajo el edificio todavía cerrado del aparcamiento. Foto: ÁNGEL MEDINA LAÍN

PEDRO ANDRADES

En Setenil hay lugares sorprendentes y olvidados como Las Cuevas Román, el camino de ‘Peñacaía’ o los escarpes del río Trejo, cuyo recuperación, desgraciadamente, se antoja remota. En una situación de degradación estaban también hace unos años Las Cabrerizas y Las Calcetas, que parecían condenadas a ser la puerta trasera del pueblo, pese a que hablamos de uno de los recodos más alucinantes modelados por el río Guadalporcún. Me gusta repetir que si le decís a cualquier persona de fuera que conocéis una calle que en realidad es la garganta de un río donde las casas son cuevas que sostienen un olivar… no se lo creen. Pues esa calle existe, está en Setenil, y se llama Las Cabrerizas. Si le decís a cualquier persona de fuera que conocéis una calle-cueva en las entrañas de la tierra que soporta una fortaleza medieval… no se lo creen. Pero esa calle existe y se llama Mina o Calcetas. Ambos enclaves, en pleno corazón del pueblo, bajo la fachada principal del Setenil antiguo y a cinco minutos de las Cuevas del Sol, se han convertido finalmente en la referencia de una revolución urbanística en ciernes en Setenil. El Paseo del Río ya forma parte del camino diario de los vecinos del pueblo y de la Ruta de las Cuevas que recorren de manera intuitiva nuestros turistas guiados por el curso fluvial. Y eso pese a que aún no ha concluído la urbanización de la calle Mina y la coracha (prevista para el verano), y que sigue pendiente la apertura del aparcamiento (recién recepcionado por el Ayuntamiento) y la deseable conexión de las dos riberas a la altura del Cerro para enlazar con Los Caños y redondear el circuito.
Es lógico que el Paseo del Río genere expectación. Hace un par de décadas, las Cuevas del Sol eran una zona de tránsito para furgonetas y camiones de reparto, una vía de servicio para la carga y descarga, con más cocheras que bares. Hoy viven una explosión turística sin parangón, al borde de la saturación durante los fines de semana. En esta tesitura, el Paseo del Río emerge en el horizonte inmediato como una alternativa para evitar su colapso y como el mejor nexo con la Plaza y La Villa. A poco que esta ribera tengan un estímulo público explotará como un nuevo centro del pueblo. En alguna ocasión he propuesto que se aproveche el esqueleto del mejor museo (y el más barato) que podría tener ahora mismo el pueblo y que podemos ver en Las Cabrerizas: la estructura de una casa cueva al descubierto, que permita explicar la historia troglodita que nos da prestigio y atrae a miles de visitantesEn el Perigord Negro, allí donde aparecieron los primeros huesos del hombre de Cro-Magnon, se da un ejemplo palmario de cómo una zona deprimida con un parecido asombroso a Setenil se ha convertido en una referencia turística gracias al apoyo público y al aprovechamiento de una geografía troglodita que nos resulta absolutamente familiar. En Francia han convertido en Museo de la Prehistoria lo que en Setenil es un solar casi abandonado. Por eso creo que el denominado, sin justificación alguna, Museo del Olivo debe convertirse en un Centro de Interpretación de Las Cuevas, tan visibles a su alrededor. Todo eso en la misma calle en que se rodó el famoso capítulo de Curro Jiménez y que nos da la alternativa de una caminata larga hacia la depuradora o de sumergirnos, sin salir del pueblo, en un hermosísimo paseo fluvial.
Entretanto, disfrutemos ya del Paseo del Río. JOSÉ ANTONIO GARCÍA MOLINA, que ha sido durante muchos años arquitecto-técnico del Ayuntamiento de Setenil, ha escrito para Imagina Setenil su visión del desarrollo urbanístico de esta zona, cuya transformación se aprecia en el reportaje fotográfico realizado por ÁNGEL MEDINA. En un próximo artículo aportaré los proyectos en los que se basó esta magnífica idea, que arrastra también sonados y costosísimos fracasos en su ejecución.
Panorámica de las dos riberas en Las Cabrerizas y Las Machadas, tomada desde el edificio (todavía sin uso definitivo) denominado Museo del Olivo. En esta imagen se aprecia la estridente silueta de los edificios de la Villa.. Foto. ÁNGEL MEDINA LAÍN

Panorámica de las dos riberas en Las Cabrerizas y Las Machadas, tomada desde el edificio (todavía sin uso definitivo) denominado Museo del Olivo. En esta imagen se aprecia la estridente silueta de los edificios de la Villa.. Foto. ÁNGEL MEDINA LAÍN

EL NUEVO SETENIL

JOSÉ ANTONIO GARCÍA MOLINA
Reportaje fotográfico: ÁNGEL MEDINA LAÍN

Hay obras que cuando se ejecutan no solo tienen un valor inherente a la misma sino que tienen vocación de convertirse en un elemento dinamizador y de desarrollo que supera a la misma.  De ello tenemos ejemplos a los que podemos recurrir y voy a poner un ejemplo que marcó un antes y un después en Sevilla, como fue la Expo-92. La obra de construcción de lo que eran los pabellones de los distintos países, construcciones algunas de ellas efímeras y que iban posteriormente a desaparecer, solo representaba una especie de parque de atracciones, que nos mostraba la actualidad de los distintos países allí representados. Pero para la ciudad de Sevilla la Expo-92 significó no solo el desarrollo de sus infraestructuras (como fueron los accesos, construcción de una nueva estación de ferrocarril para reordenar la zona y dejar espacios libres, etc.), sino que su aportación mayor fue crear una gran área de desarrollo desde el punto vista económico y de su incorporación al urbanismo contemporáneo. Pues bien, a menor escala, pero no por ello menos importante y decisiva, la construcción del aparcamiento y las obras de urbanización de su entorno y del río van a significar un antes y un después para el desarrollo futuro de Setenil.
Analicemos los hechos desde donde partimos y hasta donde podemos llegar. Teníamos unos terrenos que eran aprovechados como vertedero de escombros y zona de acopio de materiales desde donde surtir las obras, construcciones usadas como perreras y corrales, y unas huertas de ribera mal cuidadas, es decir una zona con vocación de arrabal. ¿Qué tenemos hoy? En primer lugar, un edificio (el aparcamiento) con un gran diseño y de una calidad constructiva peculiar, que no se ajusta a las características de este tipo de construcciones, lo que le aporta un valor añadido para convertirse en referente constructivo y de repercusión económica. En segundo lugar, una ordenación del entorno del aparcamiento y el río de gran calidad urbana y paisajística, con vocación de convertirse en el gran parque de Setenil.
¿Qué nos depara el futuro para esta zona? La respuesta es simple, ya que este conjunto de aparcamiento y parque del río -junto a las obras de acondicionamiento de toda la zona de calle Calcetas para su enlace con las calles Cabrerizas y Mina-, va a generar una dinámica de paseo de las que hoy carece Setenil. También poner en servicio una infraestructura como es el aparcamiento, que es uno de los problemas más acuciantes que tiene la localidad. Y desde el punto de vista turístico nos permite abrir un nuevo itinerario de una belleza y valor paisajístico extraordinario: desde las calle Cuevas del Sol y Jabonerías se puede acceder a esta zona y, dando entrada por el centro de recepción e interpretación de la Coracha, acceder a ese parque arqueológico que se debe hacer en los Cortinales y de ahí acceder a la Villa siguiendo la muralla para llegar al Lizón.
UN ANTES Y UN DESPUÉS.
Cuando a mitad de la década de los noventa del siglo pasado (¡cómo pasa el tiempo!) comenzaron las obras de construcción de un aparcamiento público en la zona de La Machada se empezó a ejecutar uno de la proyectos más ambiciosos y que más repercusión urbanística iba a tener en el desarrollo de Setenil de las Bodegas, pues no solo se trataba de dar solución a uno de los problemas más acuciantes de la localidad (el aparcamiento), sino que venía a desarrollar una de las zonas más monumentales desde el punto de vista paisajístico, con un gran atractivo turístico.
Posteriormente, y coincidiendo con los años de expansión que hemos tenido, se aspiró y consiguió un proyecto de una envergadura, por la inversión a realizar, para lo cual se convocó un concurso restringido a estudios de arquitectura de gran prestigio en el país. No podemos ocultar que en esta obra también ha habido fracasos. Pero hoy en día a punto de concluir las obras de urbanización del entorno del aparcamiento y del río, el resultado es extraordinario, habiéndose dotado a Setenil de una infraestructura a la que pocas localidades de su nivel pueden aspirar. La obra, como todas, será objeto de debate a favor y en contra respecto de su estética, enclave, idoneidad… pero lo que sí se puede afirmar es que es una infraestructura muy necesaria y que marcará un antes y un después en el desarrollo de una zona degradada. La idea primitiva no era solo la construcción de un aparcamiento público sino todo un conjunto de actuaciones tendentes a un desarrollo global (calle Calcetas, restauración de las murallas, construcción del parque arqueológico de la Villa etc.), que constituirían un circuito paisajístico-turístico con el acceso a través del Centro de Interpretación de la Coracha.
Por tanto felicitémonos por esta gran obra que con el tiempo se incorporará al rico patrimonio de Setenil como una obra de gran valor arquitectónico y actual, al que también tienen derecho las localidades pequeñas. Ahora procede poner en valor lo ejecutado y ello forma parte de todo un programa de actuaciones que incidan principalmente con un plan de movilidad en general de Setenil.

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Más información en
LA INTERMINABLE HISTORIA DEL MILLONARIO PARKING DE SETENIL

 

4 pensamientos en “El Paseo del Río, una revolución urbanística en Setenil

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