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El vino de Setenil de las Bodegas

La Cueva del Ibérico, que regenta Daniel Camacho, está vinculada a la finca Las Mesetas. Es una abacería enclavada en las Cuevas de la Sombra, unos de los sitios más espectaculares de Setenil. En un ejemplo de economía circular, ofrece productos propios de su finca y otros productos gourmet de Setenil y de la provincia de Cádiz. Foto: Danielfi Nez https://flic.kr/p/PF6hKv

La Cueva del Ibérico, que regenta Daniel Camacho, está vinculada a la finca Las Mesetas. Es una abacería enclavada en las Cuevas de la Sombra, unos de los sitios más espectaculares de Setenil. En un ejemplo de economía circular, ofrece productos propios de su finca y otros artículos gourmet de Setenil y de la provincia de Cádiz. Foto: Danielfi Nez https://flic.kr/p/PF6hKv

Vista del viñedo de Las Mesetas al atardecer. Foto: ÁNGEL MEDINA

Vista del viñedo de Las Mesetas al atardecer. Foto: ÁNGEL MEDINA

PEDRO ANDRADES

Desde la finca Las Mesetas se divisa Acinipo, cuyo nombre significa “tierra de vinos”. Allí se acuñaban hasta el siglo IV hermosísimas monedas marcadas por espigas y racimos de uvas. En los últimos años se ha recuperado con enorme éxito esa tradición y se producen en esta altiplanicie algunos de los caldos más reputados de Ronda, al lado de Setenil: “Ad septem milia”. A esa distancia con la ciudad romana se refiere una de las hipótesis etimológicas del origen de nuestro pueblo, y de un afortunado juego de palabras con esa tesis nació “7Mil Pasos”, un tinto joven que se hace en el viñedo de la familia Camacho bajo la dirección del prestigioso enólogo jerezano Santi Jordi. Acaba de embotellarse en las bodegas de Ibargüen de Prado de Rey su cuarta cosecha, que generará unos 6.000 envases reconocibles por el casco romano y la brújula que orientaba a los viajeros de la zona. Hablamos de un vino que ha obtenido en su última añada ni más ni menos que 90 puntos de la Guía Peñín, con la máxima valoración en la relación precio/calidad. Un coupage que combina syrah, merlot y cabernet sauvignon, igual que su hermano mayor, Xal Denil, un tinto con más cuerpo y elegancia elaborado en barrica de madera, que en poco tiempo ya se tutea con marcas nacionales. La etiqueta también homenajea el probable ascendiente árabe del Guadalporcún (“río del añil”, “río de las puercas”…). Su tributo a las casas-cueva tiene tan buen gusto como buen paladar el vino, ideal para maridar con chacina o quesos fuertes. A mí, en otro juego de palabras poco canónico, me gusta definirlo como “ibérico”. Esta producción local consolidada ya ha merecido la atención de programas especializados como “Tierra de vinos” de Canal Sur Radio y en otra excusa para la promoción de Setenil. Su director, Javier Benítez, abrió la entrevista a Daniel Camacho a porta gayola: “Estáis en pecado si no conocéis Setenil”.

La iniciativa de Daniel y su padre Paco es una apuesta sólida y profesional para rescatar el acervo vinícola del pueblo, que se perdió en el siglo XIX por la plaga de la filoxera. “Setenil debió estar rodeado de viñas”, escriben los hermanos José y Jesús de las Cuevas en su histórico monográfico. Los escritores gaditanos citan el “valle de las viñas” descrito en el, siglo XV en las Crónicas de Juan II, e infinidad de testimonios de las razias medievales que acreditan que ese cultivo antecede a la llegada de los cristianos. También recogen documentos del siglo XVI en los que se alude a las viñas y el “buen vino” que se produce en El Higuerón, las Arenas o el camino a Torre Alháquime, y bodegas ubicadas en la bajada de La Cantarería, calle famosa entonces por sus tinajas. Más dudoso es el apellido de nuestro topónimo. “El agregado que lleva de las Bodegas (es) a causa del mucho vino que cosecha en proporción a su escaso término”, recoge la Guía Rosetty, vademecum oficial de la historia de la provincia de Cádiz en el siglo XIX. Otras teorías apuntan a que el apellido “de las Bodegas” se refiere a las despensas de las propias casas-cueva.

La finca Las Mesetas, propiedad de Paco Camacho, tiene una extensión de 60 hectáreas (50 de montes), de tradición ganadera y agrícola. En ese espacio, 1,3 hectáreas se dedica al viñedo. A la izquierda, una imagen del campo. Foto: ÁNGEL MEDINA.

La finca Las Mesetas, propiedad de Paco Camacho, tiene una extensión de 60 hectáreas (50 de montes), de tradición ganadera y agrícola. En ese espacio, 1,3 hectáreas se dedica al viñedo. A la izquierda, una imagen del campo. Foto: ÁNGEL MEDINA. Abajo, algunos de los notables productos que llevan el distintivo de este campo y que enriquecen la alacena del pueblo.

Que se recupere esa tradición vinícola es una magnífica noticia que Setenil tiene que agradecer a la visión emprendedora de la familia Camacho, que a este empeño suma la producción de una marca propia de ibéricos que quitan el sentío. Ya tienen disponibles salchichón, chorizo, mogote y un extraordinario lomito de cochinos criados en la dehesa local bajo la marca “Ibéricos de Setenil Finca Las Mesetas”. La matanza y elaboración se culmina en el municipio extremeño de Monesterio. Estamos, por tanto, ante una iniciativa que enriquece sobremanera la despensa localSin artículos “made in Setenil”, sin una oferta con personalidad como esta y la que ofrecen otros productores de dulces, aceite, legumbres.. o sin la calidad de la hostelería, resultaría imposible alcanzar la reputación turística que ya acompaña a nuestro pueblo y que se antojaba utópica cuando Daniel Camacho abrió “La Cueva del Ibérico” hace 9 años. Pocas experiencias mejores váis a disfrutar que tomar una copa en este calle impresionante que nos regaló la naturaleza y que ha experimentado una transformación absoluta gracias a la iniciativa privada.

Notas de cata de "7Mil Pasos" según el enólogo Santi Jordi, presidente de la FEAE (Federación Española de Asociaciones de Enólogos): “A la vista es un vino de color guinda y ribete morado de lágrima intensa y capa media. En nariz destacan en principio aromas a fruta roja, ciruela y flores. Más tarde aparecen aromas lácticos como el yogurt y una pizca de punta de lápiz. Finalmente destaca la pimienta, el ahumado y los toques a vainilla, canela e incluso chocolate. En boca seduce por su equilibrio y amabilidad. Se trata de un vino goloso, sin aristas, que invita a beber con alegría y fácil de combinar con ahumados, embutidos y quesos”. Publicada en "Cosas de Comer". https://bit.ly/2Ts9Ye1

Notas de cata de “7Mil Pasos” según el enólogo Santi Jordi, presidente de la FEAE (Federación Española de Asociaciones de Enólogos): “A la vista es un vino de color guinda y ribete morado de lágrima intensa y capa media. En nariz destacan en principio aromas a fruta roja, ciruela y flores. Más tarde aparecen aromas lácticos como el yogurt y una pizca de punta de lápiz. Finalmente destaca la pimienta, el ahumado y los toques a vainilla, canela e incluso chocolate. En boca seduce por su equilibrio y amabilidad. Se trata de un vino goloso, sin aristas, que invita a beber con alegría y fácil de combinar con ahumados, embutidos y quesos”. Publicada en “Cosas de Comer”. https://bit.ly/2Ts9Ye1

 

Interior de La Cueva del Ibérico, una casa de dos plantas situada en un lugar privilegiado de Setenil.

Interior de La Cueva del Ibérico, un local de dos plantas situada en un lugar privilegiado de Setenil.

 

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